“Lepoan hartu ta segi aurrera”

Así se dice en nuestra tierra. Unos versos que hablan de camaradería, de no dejar nunca tirado al compañero. Échatelo al hombro y tira hacia delante. Juntos.

Porque Martiko lo hacemos en equipo. Y porque solo así es posible que todas y cada una de las fases por las que pasa el producto hasta llegar a tu mesa funcionen a la perfección. Desde las personas que cuidan de las granjas y de nuestros animales hasta las que hacen que lleguen a cualquier rincón del mundo pasando por las que velan para que el procesos sea respetuoso y seguro, las que lo planifican, piensan, diseñan y cocinan, las que contestan al teléfono siempre dispuestas a resolver cualquier duda o agilizar cualquier gestión… un inmenso trabajo que solo es posible con un equipo unido que trabaja codo con codo.

Cada día es un reto,
cada reto, una oportunidad

Por eso, cada mañana nos levantamos mirando hacia delante, porque en estas cuatro décadas han sido muchos los compromisos adquiridos: con el entorno, con los clientes y proveedores, con el equipo… buscamos responder a ellos y por ellos luchamos.

Hay palabras que solas suponen un gran peso, pero que si se acompañan de razones nos hacer cargarnos de optimismo y fuerza.

Porque el sacrificio se hace en función de unos objetivos marcados, el riesgo y la reinversión sabiendo que sin ellos no hay innovación.

Y, nada de esto sería posible sin la colaboración de todas y cada una de las personas que cada día se involucran en este proyecto y que hemos pasado de ser un equipo a ser una familia, una gran familia